19 de abril de 2016

España

Como ya sabéis, estamos en una situación delicada. Un país ingobernable, sin pactos, sin entendimientos, con todo tipo de condiciones. ¿A dónde vamos? Pues a la deriva.
Llegados a este punto nos debemos preguntar si servirían de algo estas nuevas elecciones que parece que va a haber el 26 de junio. ¿Cambiarán las cosas?

Lo primero, hacer esto es, como decía Mónica Oltra, decirle a los ciudadanos que han votado mal. Eso es lo que transmiten los partidos. La gente ha votado y, a pesar de que los resultados no sean proporcionales (véase el ejemplo de que el PP ha conseguido dos escaños en Teruel con treinta mil votos; los mismos que IU con 1 millón). Son los políticos, con lo que hay sobre la mesa los que se tienen que poner de acuerdo, con pactos normales y afines de ideología, al contrario de lo que promulga el Señor Sánchez, quién tras atacar durante toda la campaña a C´s, ahora pacta con ellos, aunque bueno, este es un tema más que hablado por todos y en el que no hace falta profundizar.
Nosotros no sabemos lo qué pasara´, ni lo que se mueve ahí. ¿Será el PSOE o Podemos quién se niega a negociar? ¿Hay otros intereses?

Está claro que España no es Valencia ni Castilla- La Mancha. En lo alto, las élites, no interesa el pacto con quien ha sido apoyo para expulsar al PP de las instituciones. ¿Por qué no lo es ahora? Simple, por los interese que tiene el partido autodenominado progresista pero que demuestra que está a favor de la corrupción y los mercados, porque es muy fácil acusar al otro de que Mariano continúe en La Moncloa, pero dos no se pelean si uno no quiere, y con este refrán es totalmente comprensible lo que quiero expresar.

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